jueves, 10 de julio de 2014

"-Soy el resultado de lo que me hicieron, es un principio básico universal que toda acción tiene una reacción igual y opuesta.
-¿Así es como lo ves? ¿Como una ecuación?
-Lo que me hicieron fue monstruoso.
-Y crearon un monstruo."

Sólo es el diálogo de una película, pero podría no serlo. Podría ser el reflejo de tu vida.
Sí, de la tuya; tú que por una mala experiencia con un grupo de amigos te negaste a dejar de tener conocidos para considerarlos algo más y en realidad al hacer eso puede que sean ellos los que desconfíen de ti.
O tú, que te enamoraste de la sonrisa de aquella chica en el bus o en el metro ¿o fue en aquel avión que deseaste no haber cogido? seguro que lo recuerdas como si fuera ayer, pero en realidad preferirías no hacerlo, porque la recuerdas como la chica que te cortó la respiración con su sonrisa pero a la que dejaste escapar, por cosas del pasado, por orgullo, seguramente porque hechos pasados te han convertido en lo que eres hoy, alguien incapaz de dejar todo lo que pasó de lado por empezar a ser tú mismo de verdad.
O puede que esté hablando de ti, sí, de ti, la que dejó a aquel chico con las rosas en la mano, ese chico con mirada clara, intensa, de esas que te dan la confianza que necesitas para hacer algo, para seguir adelante, una mirada que tú preferías tapar con unas oscuras gafas de sol para no verla, porque sabías que cambiaría todo lo que habías construido a tu alrededor desde aquella mala experiencia con... ¿cómo se llamaba? seguro que tú sí te acuerdas, pero también te acuerdas de cómo se borraba su nombre debajo de esas gafas que tú te empeñabas en ver.

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