Hoy, 20 de Mayo se celebra el día sin música. 24 horas de
silencio en contra del 21% de I.V.A que sufre la cultura. Varios artistas se han sumado a esta protesta
y hoy no habrá ni un solo lugar en el que se toque música en directo; incluso
alguno animó a la gente a apagar las radios y las diversas plataformas
digitales en las que se puede escuchar música. Yo me uno a la protesta, a mi
manera, con algunas de mis canciones y algunos de mis cantantes y grupos favoritos
en esta entrada en el blog, aunque otras mil canciones y mil voces se han tenido que quedar fuera.
Este I.V.A ha hecho que la producción de actuaciones caiga
en picado, que se cierren salas, empresas promotoras, que la gente ya no compre
discos y que ni siquiera pueda permitirse ir a un concierto.
Y es que nos están vendiendo la cultura, la música en este
caso, como un producto de lujo, y no lo es. Todos tenemos derecho a
engancharnos unos cascos a las orejas y pensar que una canción puede cambiar el mundo, a olvidarnos de
todo mientras nos dejamos el alma en algún concierto. Y da igual la música que
escuches: rock o pop, heavy o indie, rap o latino etc. Da igual lo que
prefieras, Lennon o McCartney, la guitarra de Keith Richards o la armónica de
Dylan. Da igual, en esto estamos todos de acuerdo. Yo no salgo nunca de casa
sin los cascos y mi padre me contagió su pasión por la música desde muy
pequeña. Y es que al fin y al cabo,
estamos hechos de canciones, de hecho siempre tenemos una para cada
momento.
“Oigo música en todas
partes, dentro de mi cabeza a cada instante”. Eso dice la voz de Carlos
Tarque. Pero hoy no. Hoy esos ojos de gata no escuchan la voz de los Urquijo,
Antonio Vega no nos habla de la chica de ayer y el submarino amarillo no va al
ritmo de los Beatles. Tampoco presumirás de vivir like a rolling Stone con Bob
Dylan, no tienes satisfaction pero no lo canta la voz de Mick Jagger. Hoy no
sonará el ritmo del garaje con Loquillo, vuelan cien gaviotas pero no gracias a
la música de Duncan Dhu. Por supuesto que no suena Radio Gaga por mucho que
Freddie Mercury siga siendo el rey, y las caderas de Elvis no se mueven al
ritmo del rock de la cárcel. Puedes andar por el bulevar de los sueños rotos,
pero sin la voz de Sabina no es lo mismo. Gritas sufre mamón pero no te
acompaña David Summers. Sabes que mil calles llevan hacia ti, pero hoy no te
llevan hacia La Guardia. Hoy Sting no te manda su message in a bottle y Bowie
no te da fuerzas con su we can be heroes just for one day. Hoy no seremos tan niños, tan locos, tan libres como una canción ni
atravesaremos el viento sin documentos. Podemos hablar de ruina y espina, de
polvo y herida, pero no es lo mismo. Podemos hacer de nuestra vida dos cometas,
pero no suena igual, o dejar de lado la vereda de la puerta de atrás y gritar a
los cuatro vientos que la luna nos sabe a poco, pero en silencio.
Seguiremos corriendo a contracorriente y
siempre en zapatillas, pero no tiene sentido sin la voz de Dani Martin. Porque
la música es lo invisible que mantiene este mundo girando.
Que no mueran nunca los cantantes.