lunes, 28 de abril de 2014

Hace tiempo leí que hay una fina línea que separa el hecho de tropezar dos veces con la misma piedra y el volverse piedra. Lo sabemos todos, el hombre es el único ser capaz de tropezar dos veces con la misma piedra pero yo creo que es decisión nuestra el dejarnos caer de nuevo en el tropezón o, como alguien dijo, convertirnos en piedra. ¿Cuántas veces habéis dicho:" no, a mí ya no me vuelve a pasar" y no habéis aprendido del error? ¿Y cuántas veces más que una piedra era un bordillo? Como ese bordillo a la salida de tu casa, que sabes que está ahí, que lo tienes que saltar, pero por ir despistado te lo comes, y así todas las mañanas. Que sí, que es verdad que encuentras muchas personas, muchas situaciones que parecen un camino de amapolas y en realidad son piedras camufladas y que sí, que lo que al principio es piedra puede volverse de colores, lo sé. Pero si le das la oportunidad a una piedra de convertirse en flor, pero sigue siendo piedra, ya has tropezado dos veces, no dejes que haya una tercera. Es tuya la elección de seguir haciéndote heridas cada vez que tropiezas, o convertirte en piedra, sin tropezar, inmune a cualquier rasguño que quieran provocar los demás, recuerda, tú eliges.

viernes, 25 de abril de 2014

Y llegó la primavera, y con ella las flores que pintan los días, el cielo azul que parece que nunca se apaga, y fue entonces cuando ella decidió salir a bailar, celebrando que su cielo, al igual que el de la recién llegada primavera, no tenía nubes, con la misma fuerza con la que brilla un arcoiris tras una tormenta.