lunes, 5 de mayo de 2014

"Chi non sogna non fa sognare" 
El que no sueña no hace soñar. O eso era lo que decía una de las canciones favoritas de su hermana, se la había oído cantar mil veces, pero él no estaba de acuerdo con ello y no entendía cómo esa frase le había calado tanto, hasta el punto de llevarla tatuada en la espalda. Pero ¿él? él era un chico demasiado duro como para permitirse soñar.
Pero nadie es capaz de pasarse la vida pegado a una realidad sin sueños, y eso es lo que le enseñó un viaje en tren en una noche de invierno. El vagón estaba vacío, sólo había una pequeña chica con los cascos puestos metida entre las páginas de un libro; cuando levantó la vista él no puedo evitar sonreir. Ella se levantó y se sentó a su lado, acabaron hablando como si fueran amigos desde siempre, había algo especial en esa chica.
-¿Sabes qué es lo que me gusta de hacer largos viajes en tren? Aislarme con la música y soñar con viajes que nunca haré, a una isla paradisíaca por ejemplo, o con una velada romántica de esas de las películas pero que en realidad nunca se hará realidad, en una casa rural, cenando en el suelo en frente de una chimenea.
-Yo no sueño- no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.
-¡Claro que sueñas! Hasta los tipos duros como tú lo hacen. Cierra los ojos, imagina que estás de camino a un concierto de tu grupo favorito, ¿O me vas a decir que tampoco tienes grupo favorito?
-¡Sí tengo!
-Bueno, pues vas de camino, hacia una ciudad que además tiene una playa perfecta para descansar después de pasarte toda la noche cantando y saltando, y allí conoces a una chica que también ha ido sola y..¡esta es mi parada, me tengo que ir, lo siento!
-¡Eh! ¡No puedes irte ahora! ¿qué pasa después?
-No te gustaba soñar, ¿no?
Y así, sin más, la perdió de vista. Y entonces entendió la obsesión de su hermana con aquella frase. Y entendió también que aquella chica soñadora le había contagiado sus ganas de soñar, que tener al lado a una persona con sueños, por muy disparatados que sean, te hace sentirte un poco más vivo. La chica había dejado el libro en el asiento de al lado con una nota dentro: "Si quieres seguir soñando te estaré esperando." y su número de teléfono. Sonrió. Esa chica estaba loca.Y decidió que los tipos duros como él también podían soñar, pero primero buscaría una playa paradisíaca con una casa estilo rural, y cenaría con ella, en el suelo, frente a la chimenea.

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